Saltar al vacío

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Saltar al vacío

Hay veces en las que fantaseo con una idea. Pienso que la realidad artística es un mundo paralelo, regido por normas completamente diferentes de las nuestras y en el que las obras tienen un desarrollo vital, algo así como el “nacen, crecen, se reproducen y mueren”.  No es planteamiento similar al de las influencias del estilo de tal artista en otro, sino una verdadera  realidad diferente a la nuestra. Y eso es porque hay obras que son tan enormes que se trascienden a sí mismas y necesitan continuar expandiéndose ad infinutum.

La primera vez que pensé en todo esto fue culpa de Malévich y su obra “blanco sobre blanco”. Yo es que tengo una inclinación especial, como magnética, hacia las obras del ruso. También fue culpa, y quizá más de Yves Klein y de sus obras “El vacío” y “El artista saltando al vacío”. Probablemente alguien dirá que ambos artistas no tienen nada que ver, ni en estilo, ni en cronología, y probablemente a ninguno le gustaban los garbanzos, pero yo quiero pensar que sí. Cuando Klein, llevado de cabeza por una pulsión desmaterializadora, decidió vaciar la galería de Iris Clert y pintarla toda de blanco, a mí me gusta pensar que en realidad la decisión la tomó “Blanco sobre blanco” en esa dimensión paralela. La obra de Malévich, cansada ya de tanto monocromo aburrido producido después de ella decidió volver a manifestarse en esta dimensión, eligiendo al artista que había dedicado su obra a pensar en el vacío.

Hay diferencias en ambas manifestaciones, claro. La de Malévich produce una sensación de angustia, de querer salirse del mundo. En cambio Klein a mí me produce mucha paz con su rollo zen. Son dos formas opuestas de contemplación del vacío, de algo mágico más grande que tú.

La obra del francés sirve un poco para todo, como diría mi abuela lo mismo sirve para un roto que para un descosido. Los momentos de reflexión sobre el vacío se asemejan a esos instantes de confusión en la vida, de desapego y ruptura, y sin embargo en lugar de ser una ausencia violenta está llena de sensibilidad y poesía. La fotografía que ilustra esta entrada es “El artista saltando al vacío”, publicada en Dimanche, un periódico editado por el propio Klein.  A mí me gusta pensar que el lugar de caída es el lienzo de Malévich.

Y si a ti, igual que a mi hoy te apetece saltar por la ventana, no hay mejor lugar en el que caer.

 

 

Lo/Unz



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